Este cuento está basado en uno escrito por José Saramago,cuyo título es "La flor más bella del mundo". En él, Saramago hace una invitación a que escribiéramos o que nos atreviéramos a contar la misma historia, porque según Saramago "él no sabe escribir cuentos para niños". Soy un osado, y con su permiso me puse manos a la obra. Éste es el resultado. El cuento es un homenaje a su autor y está dedicado a mis alumnos del CEIP Gran Canaria,donde compartimos juntos cuatro cursos, justamente hasta el curso pasado. Para ellos y con todo mi respeto al autor, a este magnífico escritor.
En no lejanos y olvidados tiempos, queridos niños, vivía en una aldea de su pequeña isla, un niño. Se llamaba José. Sus abuelos habían llegado a la isla hacía muchísimos años. Venían de un país lejano, tan lejano como los tiempos olvidados, en los que no hablaban su misma lengua. Sus padres trabajaban muchísimo, en los invernaderos cercanos, que formaban un mar de plata en la ladera de la pequeña aldea.
Un día a comienzos de primavera, José, al que le encantaba jugar, se encontraba en el pequeño huerto familiar donde los sarantontones, rojos como la sangre y salpicados de gotas de lluvia negra, habían aparecido a cientos. José, jugaba y jugaba, y cantaba y cantaba aquella canción:
Sa – ran – ton – tón, sa – ran – ton – tón… Lunares pequeñitos, sa – ran – ton – tón.
Cantando y cantando, y saltando y volviendo a saltar de tabaiba en tabaiba en el viejo tabaibal, se adentró en el poderoso Barranco de La Aldea. Así era como lo llamaban en el pueblo: El Barranco de La Aldea.
Era un barranco muy profundo y seco. Tan seco que la tierra, junto a la lluvia de olvidados tiempos, había construido como por arte de magia caparazones de tortuga que se dibujaban en el barro. Esto se había repetido siempre, muchísimo tiempo atrás, porque los barrancos de aquella isla estaban deseosos de lluvia. Tan secos estaban que la gente rogaba que lloviera. Y desde remotos tiempos, queridos niños, los habitantes de la isla habían bailado, implorando desde las más altas montañas de la isla la lluvia tan querida. José trataba de atrapar los caparazones dibujados, pero al instante desaparecían. Así siguió y siguió durante el tiempo que se escapa de las manos. Y sin casi darse cuenta se encontró en el Límite prohibido del barranco. De todos era bien sabido que a quien osara atravesarlo, sabiéndolo o no sabiéndolo, algo extraño le ocurriría.
José, saltó y saltó, cantó y siguió cantando, intentando atrapar los caparazones dibujados en el barro. Y sin pensarlo, atravesó la línea mágica e invisible del juego en el que los niños viven:
EL
L
Í
M
I
T
E.
¿Qué era el límite?
En los tiempos de hadas y princesas encantadas era lo prohibido, lo que no se puede tocar ni no tocar, lo que no se puede decir ni no decir, lo que no se puede amar ni dejar de amar. Siempre, desde tiempos muy antiguos había sido así. Nadie lo había visto ni no visto, ni tocado ni no tocado, ni dejado de tocar. Ése era el límite. El límite le habló a José, y éste sin pensarlo se preguntó:
¿Qué hago?
¿Voy o no voy? ¿Sigo o no sigo?
Y fue. Y siguió el camino que había emprendido. Un camino que sería largo y arriesgado.
El Barranco de la Aldea, así era como todos lo conocían en la isla, serpenteaba, como lo hacen las grandes serpientes por lugares remotos y escondidos del planeta. José decidió cortar camino, campo a través, de extensos cercados abandonados, junto a milenarios dragos de sangre que, en otros tiempos habían estado, circundados de flores de mil y una especies. En aquel lugar reinaba un profundo y vacío silencio que retumbaba hasta en los oídos del más sordo de los sordos. El olor a retama todavía impregnaba aquel doloroso silencio y un calor aplastante hacía difícil la vida. Sólo alguna que otra lisa era vista y no vista al instante. José siempre lo supo, pero era esta vez su propia vista la que pudo llegar al desierto más desierto de los desiertos. Era así. Siempre lo había escuchado: pequeñas tacitas de arena, dispuestas boca abajo, que el viento construía a su antojo. Era un mar de arena muerto. Era un mar de dunas. Lo había oído nombrar… Lo nombraban continuamente:
U A
E L M A R D E D N S
U A
Las Dunas del Planeta rojizo como el sol. Las D N S
del planeta M – A – R – T _ E.
En la más profunda lejanía de aquel desierto de dunas, divisó un cuerpo extraño a su ahora diáfana vista. Anduvo y anduvo, enterrando los pies en la escurridiza arena, dejando atrás el límite del barranco, donde la lluvia había desaparecido: gateando subió por aquellos pequeños y no tan pequeños montículos de arena. Cuando superaba uno, se dejaba rodar por sus laderas. Casi sin fuerzas, desfallecido, subió y rodó tantas veces hasta conseguir la cima tan ansiada.
Con las manos apartó la arena acumulada en sus ojos. Se los restregó, intentando al mismo tiempo erguir su cuerpo, para poder apreciar lo que allí se encontraba. Era una flor, doblada en sí misma, casi marchita.
Al verla no lo pensó dos veces; decidió salvarla. Y murmuró:
A
G
U
A,
necesita
A
G
U
A.
Y corrió a buscarla. Tanto corrió que atravesó el planeta de punta a punta. Llegó al río Limpopo, donde el elefante había conseguido su trompa, pero estaba seco. Saltó al río más largo de aquel lugar. Al río de las aguas rojas, El Gran Nilo, pero esta vez tampoco lo consiguió. Un inmenso lecho rojo de muerte lo recorría. Se adentró en uno de los países más pobres del planeta que poseía un río sagrado que nunca se secó, era el río Badmati. Y allí tan dolorido y cansado, consiguió juntando sus manos, formar un pequeño cuenco, y recogió con gran dolor, entre los hilillos de agua, la suficiente para salvar la flor.
Atravesando de nuevo el planeta donde todo se secaba, consiguió llegar a la pequeña duna que está más allá del límite: en el desierto más desierto de todos los desiertos. Sólo tres gotas logró salvar del agua que llevaba, y con inmenso amor las dejó caer una a una en la marchita flor. En ese mismo instante el aire se impregnó de un olor intenso, hasta ese momento nunca visto ni olido. La flor comenzó a crecer, y se abrieron sus pétalos, y ya daba sombra. Y el niño que había recorrido todo el planeta, y que había llegado al país más pobre de los pobres, se echó bajo la flor y se quedó dormido en el más profundo de todos los sueños: no era el sueño de la muerte ni de la vida, ni de cuando se sueña ni se deja de soñar. Era algo inexplicable: su sueño se adentró en el sueño y no despertó. Y en el no despertar, logró adentrarse y logró cambiarlo: oyó las voces que lo llamaban, logró reconocerlas y entre las voces, acunado, regresó a su aldea. Allí, donde todos lo esperaban para aclamarlo.
Aquella mañana, despuntando el alba, amaneció la calle con grandes trazos de blanco: cientos y de todas las formas posibles habían sido dibujados por las manos inexpertas de la gente de la aldea. En cada trazo se adivinaba quién lo había dibujado: trazos gruesos, delgados, sin acabar, con el pulso inseguro...; con líneas horizontales, espirales, en zig-zag..., garabatos, puntos...; rayas cortas, y alargadas como el horizonte. Los trazos, como por arte de magia, se agrupaban y desagrupaban formando palabras, que nadie, en aquella aldea conocían: PARABENS, NAMASTE, OM, SHANTI que apuntaban hacia el principio y futuro del planeta.
En su camino a la fábrica era inevitable no ver las calles engalanadas con banderas hechas de papel de todos los colores habidos y por haber, con flequillos y agujeros de mil y una formas. Aún se podía saborear el olor, el frescor de la masa de papa fresca hecha a mano con que habían sido pegadas. Todos estaban regocijados: vestían trajes típicos y la música lo inundaba todo, hasta la más pequeña flor se había erguido para felicitarlo.
Todos, no faltó nadie. Se reunieron en la fábrica de la aldea, en la procesadora de tomates. Allí estaba su padre, su madre y su abuelo Jerónimo, que siempre le había enseñado a respetar a los que más saben, que no a los que más mandan; a todos, sólo con aquella única distinción.
Su amigo del alma, José de los Reyes, con los pies descalzos cómo solían estar en su aldea, gritaba sin parar: “!Es mi amigo, mi amigo…!”
Decenas de personas de las aldeas próximas se acercaron para celebrar el acontecimiento. Se leyeron poesías. Hubo lecturas y emotivos discursos de las autoridades. Un cantautor venido de otra de las islas con su poderosa y melodiosa voz, hizo poner los pelos de punta a cualquier ser viviente a más de mil millas de distancia.
Decía así:
Tiempo para amar
sentir, soñar
pensar que estamos
vivos
Tiempo para el tiempo
en el olvido
Tiempo de crecer
y de esperar
Tiempo en el destino
Tiempo en la niñez
reír, jugar, crecer
en uno mismo
Tiempo para el
Tiempo indefinido
L. Pastor
Cuando le preguntaron a José cómo llegó a hacerlo, contestó: “No sé, sólo hice mi trabajo. Nada más.”
La vida había vuelto, con tan solo un gesto. Y como dicen los niños de primero de la isla de aquella pequeña aldea, este cuento, este bonito cuento, se acabó. Perdonando la vanidad de aquel escritor, que pensando que aquella historia era la más bonita de las historias que se hayan escrito desde los tiempos de hadas y princesas encantadas.
¡Hacía ya tanto tiempo de eso…!
Con perdón, a aquel autor que buscó la realidad de sus recuerdos.
sábado, 27 de marzo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
EL DRAGÓN Y LA MARIPOSA
EL DRAGON Y LA MARIPOSA
En un oscuro torreón
vivía en tiempos un dragón,
que Plácido se llamaba
y todo lo destrozaba:
lleno de pinchos y malas artes
Escupía fuego por todas partes.
Pero un día vino un profesor
con un libraco, y sin temor
al fiero dragón se acercó,
y de cabo a rabo lo examinó.
Midió al bicho con interés:
¡treinta metros de largo es!
Ingrato, el monstruo se tragó
El metro, y al que lo midió.
No le dolió su mala acción,
Pues bien le supo al muy glotón.
Pero el libro se le empachó
y una indigestión le dio,
y vomitó con desagrado
a sabio y libro antes tragado.
El sabio sus gafas agarró
y se marchó sin un adiós.
Mas, ¡mira!, el libro se ha dejado
A mala idea u olvidado.
El dragón se puso a leer,
¡nunca lo hubiera debido hacer!
Pues apenas el libro abrió
Su nombre escrito se encontró,
Y conoció el significado
De un nombre tan inapropiado
“PLACIDO”: manso y apacible,
dulce, tranquilo, muy sensible.
Gritó el dragón el alma en vilo.
“¡Yo no soy dulce ni tranquilo!”
Y para demostrarnos lo contrario,
Rompió en seguida su diccionario.
Y se pasó quinientos días
Haciendo mil y una fechorías.
Pero aunque trágico le pareciera,
Plácido su nombre era.
Enfermó de la tristeza,
¡le dolía la cabeza!
En la cama se metió
Y ya nunca más salió.
Sobre la hierba frondosa
danzaba una mariposa.
Se llamaba BÁRBARA, y como ves,
es dulce, bella y muy cortés.
Bailaba el vals que era un primor
Revoloteando de flor en flor.
Tan delicada y tan sensible
que cualquier ruido era insufrible.
Nunca podía dormir la siesta
con aquella autopista tan molesta,
y, corrió a buscar por eso
sosiego en un bosque espeso.
Apenas se hubo instalado
Zumbó un abejorro a su lado.
“¡Bárbaro!, dijo ella, “¡ruidoso!,
me estás estorbando el reposo”.
Zumbó el abejorro: ¡Buuu,
la única “Bárbara” eres tú!
Bárbara perdió el color:
“¡Cielos, mi nombre es un horror!”
Ya nunca más volvió a bailar,
y de puntillas se puso a andar;
pero con eso nada consiguió
pues su nombre tampoco varió.
Decidió, desesperada,
vivir sola y retirada
y en el desierto y en soledad
expiar su “barbaridad”.
Pero un día una serpiente
pasó en zig-zag por allí enfrente:
“Qué risa me da”, le contó,
“a un dragón conozco yo
que se ha metido en la cama
porque Plácido se llama.
Y ahora te encuentro a ti.
Ja, ja la vida es así.”
Guiñó un ojo insinuante
y de allí se fue reptante.
Ella conservó en su mente
lo que dijo la serpiente.
Tras doce días de reflexión,
gritó: “Hallé la solución.”
Y con ligero equipaje
emprendió su largo viaje
hasta llegar, de un tirón,
a la torre del dragón.
Blancos huesos había en la entrada
y ella llamó muy asustada.
Entró por fin al torreón
y en la cama halló al dragón
quejándose a voz en grito;
mas ella le habló bajito:
pues Bárbara me llamo yo.
¿Cambiamos ya que son nuestros
esos nombres tan mal puesto?
Al pronto, él no la entendió,
pero al rato se aclaró,
y le estrechó entusiasmado,
la mano (¡con gran cuidado!).
Y muy contentos, en suma,
cogieron papel y pluma,
y por escrito dejaron
el acuerdo que tomaron.
Se fue contenta y gozosa
Plácida la mariposa,
y Bárbaro, el fiero dragón,
la despidió con emoción.
Pero un día una serpiente
pasó en zig-zag por allí enfrente:
“Qué risa me da”, le contó,
“a un dragón conozco yo
que se ha metido en la cama
porque Plácido se llama.
Y ahora te encuentro a ti.
Ja, ja la vida es así.”
Guiñó un ojo insinuante
y de allí se fue reptante.
El dragón y la mariposa.
Michael Ende
En un oscuro torreón
vivía en tiempos un dragón,
que Plácido se llamaba
y todo lo destrozaba:
lleno de pinchos y malas artes
Escupía fuego por todas partes.
Pero un día vino un profesor
con un libraco, y sin temor
al fiero dragón se acercó,
y de cabo a rabo lo examinó.
Midió al bicho con interés:
¡treinta metros de largo es!
Ingrato, el monstruo se tragó
El metro, y al que lo midió.
No le dolió su mala acción,
Pues bien le supo al muy glotón.
Pero el libro se le empachó
y una indigestión le dio,
y vomitó con desagrado
a sabio y libro antes tragado.
El sabio sus gafas agarró
y se marchó sin un adiós.
Mas, ¡mira!, el libro se ha dejado
A mala idea u olvidado.
El dragón se puso a leer,
¡nunca lo hubiera debido hacer!
Pues apenas el libro abrió
Su nombre escrito se encontró,
Y conoció el significado
De un nombre tan inapropiado
“PLACIDO”: manso y apacible,
dulce, tranquilo, muy sensible.
Gritó el dragón el alma en vilo.
“¡Yo no soy dulce ni tranquilo!”
Y para demostrarnos lo contrario,
Rompió en seguida su diccionario.
Y se pasó quinientos días
Haciendo mil y una fechorías.
Pero aunque trágico le pareciera,
Plácido su nombre era.
Enfermó de la tristeza,
¡le dolía la cabeza!
En la cama se metió
Y ya nunca más salió.
Sobre la hierba frondosa
danzaba una mariposa.
Se llamaba BÁRBARA, y como ves,
es dulce, bella y muy cortés.
Bailaba el vals que era un primor
Revoloteando de flor en flor.
Tan delicada y tan sensible
que cualquier ruido era insufrible.
Nunca podía dormir la siesta
con aquella autopista tan molesta,
y, corrió a buscar por eso
sosiego en un bosque espeso.
Apenas se hubo instalado
Zumbó un abejorro a su lado.
“¡Bárbaro!, dijo ella, “¡ruidoso!,
me estás estorbando el reposo”.
Zumbó el abejorro: ¡Buuu,
la única “Bárbara” eres tú!
Bárbara perdió el color:
“¡Cielos, mi nombre es un horror!”
Ya nunca más volvió a bailar,
y de puntillas se puso a andar;
pero con eso nada consiguió
pues su nombre tampoco varió.
Decidió, desesperada,
vivir sola y retirada
y en el desierto y en soledad
expiar su “barbaridad”.
Pero un día una serpiente
pasó en zig-zag por allí enfrente:
“Qué risa me da”, le contó,
“a un dragón conozco yo
que se ha metido en la cama
porque Plácido se llama.
Y ahora te encuentro a ti.
Ja, ja la vida es así.”
Guiñó un ojo insinuante
y de allí se fue reptante.
Ella conservó en su mente
lo que dijo la serpiente.
Tras doce días de reflexión,
gritó: “Hallé la solución.”
Y con ligero equipaje
emprendió su largo viaje
hasta llegar, de un tirón,
a la torre del dragón.
Blancos huesos había en la entrada
y ella llamó muy asustada.
Entró por fin al torreón
y en la cama halló al dragón
quejándose a voz en grito;
mas ella le habló bajito:
pues Bárbara me llamo yo.
¿Cambiamos ya que son nuestros
esos nombres tan mal puesto?
Al pronto, él no la entendió,
pero al rato se aclaró,
y le estrechó entusiasmado,
la mano (¡con gran cuidado!).
Y muy contentos, en suma,
cogieron papel y pluma,
y por escrito dejaron
el acuerdo que tomaron.
Se fue contenta y gozosa
Plácida la mariposa,
y Bárbaro, el fiero dragón,
la despidió con emoción.
Pero un día una serpiente
pasó en zig-zag por allí enfrente:
“Qué risa me da”, le contó,
“a un dragón conozco yo
que se ha metido en la cama
porque Plácido se llama.
Y ahora te encuentro a ti.
Ja, ja la vida es así.”
Guiñó un ojo insinuante
y de allí se fue reptante.
El dragón y la mariposa.
Michael Ende
Poesías escritas por los niños y niñas de cuarto de Educación Primaria del CEIP Gran Canaria
¿Y la poesía? ¿Te gusta leerla? los alumnos del CEIP Gran Canaria, escribieron éstas el curso pasado.Fue muy divertido y con ellas construimos un cuaderno pequeñito, donde compartimos nuestros poemas. ¿Se acuerdan?
¿COMPARTES UN POEMA CON NOSOTROS?
POESIAS...
LAS PERSONAS
personas
Todos somos personas
personas
Personas personas
personas
personas
personas
personas personas
personas
personas
Unos feos y otros guapos
unos gordos y otros flapos
pero todos personas.
Las personas tienen etapas.
Primero nacen,
luego crecen,
y todas mueren.
ESPACIO
El espacio estelar.
El espacio solar.
A las estrellas
verás jugar,
Y al sol verás
Brillar.
Eugenia M. L
En el espacio
En el espacio
montones de galaxias y estrellas hay.
A Betelgeuse
le gusta la ese.
Espigo
saborea el higo.
Pismis-24
estalla en cuatro.
Arturo
no tiene ni un duro.
El agujero negro
pasea por el río Ebro.
Laurisilva y fayal-brezal
En la laurisilava
hay distintos árboles.
El viñátigo
Tiene un látigo.
El acebiño
quiere tener un niño.
El barbusano
se come un gusano.
El laurel es fiel.
Y el brezo carga peso.
Aduén J, M S
ANIMALES
El nombre de Gran Canaria
proviene de un animal,
seguro que te refieres
al nombre de Can.
La no existía,
las personas no la veían
hasta que descubrieron,
a las cochinillas.
En el Peñón de Gibraltar
monos danzando están.
Y en las costas ves como las gaviotas
sobrevolando el mar van.
Y en el horizonte
un despistado pez,
no logra ver
que un guincho se abalanza
y se lo mete en la panza.
Eduardo P R
LA CONTAMINACION
Muy peligrosa será
con la vida acabará
plantas y animales
algun día desaparecerán.
La vieja capa de ozono dolida está
¡Si no se acaba pronto esta locura,
la Tierra se destruirá
y con nosotros caerá!
En nuestras manos está
salvar el planeta
de esta amenaza
tan funesta.
Los coches y las fábricas
dañando este mundo están
y la artesanía
casi olvidada está.
Eduardo P R
La Tierra
Una casa redonda,
podría ser una pelota.
Pero una pelota azul y verde,
podría ser la Tierra.
Veo la Tierra jugando al fútbol
Con sus ocho mejores amigos:
Mercurio, Venus, Marte, Júpiter,
Saturno, Urano, neptuno y Plutón.
Pero como Plutón era más pequeño que el balón,
Sol y las estrellas ayudaron a jugar.
MAR
¿Quién eres tú?
¿Qué es la mar?
La M significa Mina.
La A significa Amor y…
La R significa Respeto. Mar.
¡Qué bonita eres mar!
Yo sin tu mina que está en tu corazón
No podría comer.
Sin tu amor
no podría estar feliz.
Sin tu respeto
no podría jugar contigo.
Mar, yo tambien te daré semillas preciosas
Para que juegues con ellas.
Te daré mucho amor
Y te respetaré como tú me respetaste.
Ludia K
MAR
El mar con el color azul,
Los peces nadando con él.
Las niñas también
se divierten nadando con él.
Algunas veces viene una ola
Grande o pequeña.
FLOR
¿Qué tipo de flor te gusta?
Me encanta la rosa.
¿Qué significa rosa?
La r significa rodear.
La o significa ola.
La s significa saludar.
La a significa alimentar.
Sara L P
Tortuga
Qué linda era mi tortuguita
tan pequeñita.
Cuando la saludaba
ella me miraba.
Con esos ojos tan bonitos
le doy de comer.
Unos buenos bocaditos
para que pueda comer.
Las plantas
¡Qué lindas las plantas,
cuando florecen
tan hermosistas
que crecen!
Me gustan mucho
como un abrazucho
son tan bonitas
como las mariquitas.
Todas ellas de colores,
se mueven con el viento,
todas desprenden olores,
al paso de los sarantontones.
Andrea C A
ÁRBOL
Belleza inigualable,
silencio lleno de hojas,
magia oculta.
Secreto secreto,
magia magistral,
y silencio sepulcral, árbol.
Armadura de madera,
fechas de hojas,
corazón de savia.
Secreto secreto,
magia magistral,
y silencio sepulcral, árbol.
Piernas marrones,
Tronco marrón,
y brazos marrones con dedos verdes, arbol.
Olmo N. G G
MAR
En ti reinan vida,
paz tranquila,
y ruido sosegado, mar.
Agua cristalina,
agua azul,
¿qué secretos tienes, mar?
Como un suspiro se mueven tus olas,
como un sueño crecen tus algas,
y con gracia se mueven tus aguas, mar.
Agua cristalina,
agua azul,
¿qué secretos tienes, mar?
Y cuando se pone el sol,
de color te pones,
y muestras todo tu esplendor, mar.
Olmo N G G
El invierno
El aire frío,
todo de nieve,
y un arbolillo
lleno de nieve.
Ese mismo día,
la nieve era más fuerte
y el arbolillo no podía
con el frío que hacía.
La Primavera
El aire en la ventana
verde la hierba
y una violeta
alegre como la cometa.
Pasa el aire por un pino
la paloma se limpia el pico
y el canario en la ventana
canta muy de mañana.
Selena R
Ya llegó la primavera
Oliendo la flor,
oliendo su olor.
Cantando con la primavera
menuda estación.
Mi madre me llama,
me tengo que ir,
mi madre es la ama
de todo el jardín.
Mi madre no se ha enfadado,
no me ha regañado,
mi madre me ha llamado
para regalarme este regalo.
Catalina M
SILENCIO
SILENCIO
La S nos dice: silencio.
La I nos da inspiración.
La L nos da lo mejor.
La E nos da emoción.
La N nos da nostalgia.
La C nos da cariño.
La I nos da ilusión.
La O nos da la ocasión.
Daniel R Q
LAS ESTACIONES
La primavera es alegre
es una estación muy bonita
las flores florecen alegres
y llueve felizmente.
El verano es disfrutar
divertirse con juegos al aire libre
disfrutar con la naturaleza
y muchas cosas más.
En otoño vuelves al colegio
y las hojas de los árboles se caen
y se caen
porque se secan
y en otoño los días se hacen más cortos.
En invierno hace frío
nieva en la montaña
todo el mundo se abriga
y se celebra la navidad.
Andrés C D
Estaciones…
Cuando la primavera florece
las flores lo hacen con ella
se hacen mas hermosas y más rosas.
Cuando el verano resurge,
el calor nos invade
y un chaparrón sería lo mejor.
Cuando el invierno vuelve de nuevo
nieve y el hielo es lo que cae del cielo.
Cuando llega el otoño
Las hojas caducas caducan y
se caen para no crecer más.
Azael D
AMOR
Amor es querer
Amor es saber
Amor es tener,
pues cuando estoy nerviosa
estoy cerca de él.
No me arrepiento
de amarte.
Porque me gustas
como eres.
Ni muy alegre
ni muy enfadón.
Por eso te lo digo
con el corazón.
Isabel P
EL ESPACIO
El Neptuno un planeta.
Un planeta agudo y mudo.
En él viven, verdes marcianos
con naves parecidas a su color.
Meteoritos y cometas
vuelan por el cielo
brillando e iluminando
a la Tierra están.
Con el Big Bang
por arte de magia
la Tierra surgió
y con la Tierra
muchos más planetas.
Daniel R de P
El amor
El amor es como
una flor, que florece
en primavera
y se marchita en invierno.
El amor, el amor, el amor,
hace que los campos se vean mejor.
El mar
El mar es transparente,
el mar es bonito, cuando dos olas
chocan sin parar.
Refleja su luz en el mar,
sol que estás brillando arriba en el cielo,
refleja en tus dorados cabellos,
que mojados en él parece una sirena.
Tristeza
La T es amor
La R es rapidez
La I es tristeza
La S es dolor
La T es cariñosa
La E es espectacular
La Z es fantástico
La A es alegría
Delfín S A
Estaciones
Empiezan a crecer las flores
con sus bellos olores
y sus hermosos colores.
Soy la primavera.
Empiezan a dar frutos
de los árboles y arbustos
mientras los pájaros, cantan juntos.
Soy el verano.
Empiezan a caerse las hojas,
que a los árboles los deja calvos
pero dentro de poco,
estarán cubiertos de hojas verdes y hermosas.
Soy el otoño.
Empieza a caer nieve.
Blanca y fría nieve.
Salgo a hacer mi muñeco de nieve.
Soy el invierno.
Somos las cuatro estaciones del año:
La primavera,
el invierno,
el verano
y el otoño.
Clara C L
Soy el perro donperfecto
Soy el perro donperfecto.
Un perro que lo hace todo perfecto.
Suelo ladrar
Pero no cantar.
Soy muy listo
y no me despisto.
No soy molesto.
Estoy muy atento.
Está claro que soy …
el perro donperfecto.
Mar, agua azul
Mar, en ti crece vida ,
en ti crece alimento.
Mar, tú me limpias el cuerpo,
me das de beber.
Mar, yo te cuido como tú me cuidas,
yo te respeto como tú me respetas,
yo te amo como tú me amas.
Mar, sin ti no hay felicidad.
Clara C L
Mi amiga vomitona
Mi amiga está loca
y no quiere trabajar.
Bebía, bebía y bebía
y, se quería atragantar.
Vomitó, se ha manchado
el trabajo
Y no podía trabajar.
José Arsenio P
Mirando a Dios
Era una mariposa
que era muy linda
como una guinda.
Era pequeña
como una hoja
y tan grandosa
coma una osa.
Un día se encontró
una gran flor
y le preguntó:
¿Eres el buen Dios?
Sí, contestó.
El alma se le abrió.
Sara L P
Sueño
Eres lo que un día soñé al despertarme
lo que un día me imaginé.
Lo que siempre he deseado
Eres ese hombre Perfecto,
Al que se le llama príncipe
azul…
Valeria de la R
El árbol se cambia
En primavera
el árbol se alegra.
En verano,
Se carga de frutos el manzano.
En otoño,
El árbol se hace un moño.
En invierno,
el árbol dice que es un frío eterno.
Aduén J. M S
Locura de amor
Amor, amor, hazme un favor, profesor.
Te llevo en un camión lleno de carbón.
Tú serás rica y te comerás algo rico.
¡Era una broma y ahora una coma!
Toma mi Kimono y un nuevo cono
De un helado lleno de nuevos tonos.
Luis R
Estaciones
La primavera es bonita,
el verano es caluroso,
y todos los animales
salta que te salta.
En otoño los árboles
se quedan calvos.
En el invierno
todo se queda
Bbanco.
Eugenia M M
AMOR
Yo te amo con todo mi corazón
no me dejas elección, mi amor,
yo te quiero con mucho amor.
Y te quiero tanto que te doy vida y amor.
Te quiero con mucha pasión
y cuando suena una canción l
ate mi corazón,
con fuerza y emoción.
Yo te amo con todo mi corazón
Y cuando te veo pierdo la razón,
pero no hay mayor ilusión
que sentirte dentro de mi corazón.
Ana S del P
PLANTAS
Floreces cuando quieres,
de color verde,
siempre eres.
Pulgones a veces
te quieren matar,
pero insectos amigos
te defienden sin parar.
¡Qué bonita!
Cuando floreces escupes tinta,
¡Qué bonita!
Tú siempre está limpita, ¡oh planta!, ¡oh plantita!
¡Tú siempre estás tan bonita!
Eduardo P R
LA TIERRA
La Tierra ha dado vida,
vida a muchas cosas,
como plantas, animales o
personas, muchas personas.
La Tierra es redonda,
redonda como un círculo.
Tiene mar azul, tierra marrón
Todo eso es la Tierra redonda.
Sergio del A A
TIERRA
América armada,
con su Norte
y su Sur.
Asia misericordiosa,
azotada por guerras
que el mundo destruyen.
África calurosa,
con desierto
y selva.
Europa gigante,
con varias lenguas
en sus países.
Oceanía enorme,
hecha por islas
en distintos lugares.
Olmo N G G
EDUCAR…
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
…y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
Gabriel Celaya
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POESIAS...
LAS PERSONAS
personas
Todos somos personas
personas
Personas personas
personas
personas
personas
personas personas
personas
personas
Unos feos y otros guapos
unos gordos y otros flapos
pero todos personas.
Las personas tienen etapas.
Primero nacen,
luego crecen,
y todas mueren.
ESPACIO
El espacio estelar.
El espacio solar.
A las estrellas
verás jugar,
Y al sol verás
Brillar.
Eugenia M. L
En el espacio
En el espacio
montones de galaxias y estrellas hay.
A Betelgeuse
le gusta la ese.
Espigo
saborea el higo.
Pismis-24
estalla en cuatro.
Arturo
no tiene ni un duro.
El agujero negro
pasea por el río Ebro.
Laurisilva y fayal-brezal
En la laurisilava
hay distintos árboles.
El viñátigo
Tiene un látigo.
El acebiño
quiere tener un niño.
El barbusano
se come un gusano.
El laurel es fiel.
Y el brezo carga peso.
Aduén J, M S
ANIMALES
El nombre de Gran Canaria
proviene de un animal,
seguro que te refieres
al nombre de Can.
La no existía,
las personas no la veían
hasta que descubrieron,
a las cochinillas.
En el Peñón de Gibraltar
monos danzando están.
Y en las costas ves como las gaviotas
sobrevolando el mar van.
Y en el horizonte
un despistado pez,
no logra ver
que un guincho se abalanza
y se lo mete en la panza.
Eduardo P R
LA CONTAMINACION
Muy peligrosa será
con la vida acabará
plantas y animales
algun día desaparecerán.
La vieja capa de ozono dolida está
¡Si no se acaba pronto esta locura,
la Tierra se destruirá
y con nosotros caerá!
En nuestras manos está
salvar el planeta
de esta amenaza
tan funesta.
Los coches y las fábricas
dañando este mundo están
y la artesanía
casi olvidada está.
Eduardo P R
La Tierra
Una casa redonda,
podría ser una pelota.
Pero una pelota azul y verde,
podría ser la Tierra.
Veo la Tierra jugando al fútbol
Con sus ocho mejores amigos:
Mercurio, Venus, Marte, Júpiter,
Saturno, Urano, neptuno y Plutón.
Pero como Plutón era más pequeño que el balón,
Sol y las estrellas ayudaron a jugar.
MAR
¿Quién eres tú?
¿Qué es la mar?
La M significa Mina.
La A significa Amor y…
La R significa Respeto. Mar.
¡Qué bonita eres mar!
Yo sin tu mina que está en tu corazón
No podría comer.
Sin tu amor
no podría estar feliz.
Sin tu respeto
no podría jugar contigo.
Mar, yo tambien te daré semillas preciosas
Para que juegues con ellas.
Te daré mucho amor
Y te respetaré como tú me respetaste.
Ludia K
MAR
El mar con el color azul,
Los peces nadando con él.
Las niñas también
se divierten nadando con él.
Algunas veces viene una ola
Grande o pequeña.
FLOR
¿Qué tipo de flor te gusta?
Me encanta la rosa.
¿Qué significa rosa?
La r significa rodear.
La o significa ola.
La s significa saludar.
La a significa alimentar.
Sara L P
Tortuga
Qué linda era mi tortuguita
tan pequeñita.
Cuando la saludaba
ella me miraba.
Con esos ojos tan bonitos
le doy de comer.
Unos buenos bocaditos
para que pueda comer.
Las plantas
¡Qué lindas las plantas,
cuando florecen
tan hermosistas
que crecen!
Me gustan mucho
como un abrazucho
son tan bonitas
como las mariquitas.
Todas ellas de colores,
se mueven con el viento,
todas desprenden olores,
al paso de los sarantontones.
Andrea C A
ÁRBOL
Belleza inigualable,
silencio lleno de hojas,
magia oculta.
Secreto secreto,
magia magistral,
y silencio sepulcral, árbol.
Armadura de madera,
fechas de hojas,
corazón de savia.
Secreto secreto,
magia magistral,
y silencio sepulcral, árbol.
Piernas marrones,
Tronco marrón,
y brazos marrones con dedos verdes, arbol.
Olmo N. G G
MAR
En ti reinan vida,
paz tranquila,
y ruido sosegado, mar.
Agua cristalina,
agua azul,
¿qué secretos tienes, mar?
Como un suspiro se mueven tus olas,
como un sueño crecen tus algas,
y con gracia se mueven tus aguas, mar.
Agua cristalina,
agua azul,
¿qué secretos tienes, mar?
Y cuando se pone el sol,
de color te pones,
y muestras todo tu esplendor, mar.
Olmo N G G
El invierno
El aire frío,
todo de nieve,
y un arbolillo
lleno de nieve.
Ese mismo día,
la nieve era más fuerte
y el arbolillo no podía
con el frío que hacía.
La Primavera
El aire en la ventana
verde la hierba
y una violeta
alegre como la cometa.
Pasa el aire por un pino
la paloma se limpia el pico
y el canario en la ventana
canta muy de mañana.
Selena R
Ya llegó la primavera
Oliendo la flor,
oliendo su olor.
Cantando con la primavera
menuda estación.
Mi madre me llama,
me tengo que ir,
mi madre es la ama
de todo el jardín.
Mi madre no se ha enfadado,
no me ha regañado,
mi madre me ha llamado
para regalarme este regalo.
Catalina M
SILENCIO
SILENCIO
La S nos dice: silencio.
La I nos da inspiración.
La L nos da lo mejor.
La E nos da emoción.
La N nos da nostalgia.
La C nos da cariño.
La I nos da ilusión.
La O nos da la ocasión.
Daniel R Q
LAS ESTACIONES
La primavera es alegre
es una estación muy bonita
las flores florecen alegres
y llueve felizmente.
El verano es disfrutar
divertirse con juegos al aire libre
disfrutar con la naturaleza
y muchas cosas más.
En otoño vuelves al colegio
y las hojas de los árboles se caen
y se caen
porque se secan
y en otoño los días se hacen más cortos.
En invierno hace frío
nieva en la montaña
todo el mundo se abriga
y se celebra la navidad.
Andrés C D
Estaciones…
Cuando la primavera florece
las flores lo hacen con ella
se hacen mas hermosas y más rosas.
Cuando el verano resurge,
el calor nos invade
y un chaparrón sería lo mejor.
Cuando el invierno vuelve de nuevo
nieve y el hielo es lo que cae del cielo.
Cuando llega el otoño
Las hojas caducas caducan y
se caen para no crecer más.
Azael D
AMOR
Amor es querer
Amor es saber
Amor es tener,
pues cuando estoy nerviosa
estoy cerca de él.
No me arrepiento
de amarte.
Porque me gustas
como eres.
Ni muy alegre
ni muy enfadón.
Por eso te lo digo
con el corazón.
Isabel P
EL ESPACIO
El Neptuno un planeta.
Un planeta agudo y mudo.
En él viven, verdes marcianos
con naves parecidas a su color.
Meteoritos y cometas
vuelan por el cielo
brillando e iluminando
a la Tierra están.
Con el Big Bang
por arte de magia
la Tierra surgió
y con la Tierra
muchos más planetas.
Daniel R de P
El amor
El amor es como
una flor, que florece
en primavera
y se marchita en invierno.
El amor, el amor, el amor,
hace que los campos se vean mejor.
El mar
El mar es transparente,
el mar es bonito, cuando dos olas
chocan sin parar.
Refleja su luz en el mar,
sol que estás brillando arriba en el cielo,
refleja en tus dorados cabellos,
que mojados en él parece una sirena.
Tristeza
La T es amor
La R es rapidez
La I es tristeza
La S es dolor
La T es cariñosa
La E es espectacular
La Z es fantástico
La A es alegría
Delfín S A
Estaciones
Empiezan a crecer las flores
con sus bellos olores
y sus hermosos colores.
Soy la primavera.
Empiezan a dar frutos
de los árboles y arbustos
mientras los pájaros, cantan juntos.
Soy el verano.
Empiezan a caerse las hojas,
que a los árboles los deja calvos
pero dentro de poco,
estarán cubiertos de hojas verdes y hermosas.
Soy el otoño.
Empieza a caer nieve.
Blanca y fría nieve.
Salgo a hacer mi muñeco de nieve.
Soy el invierno.
Somos las cuatro estaciones del año:
La primavera,
el invierno,
el verano
y el otoño.
Clara C L
Soy el perro donperfecto
Soy el perro donperfecto.
Un perro que lo hace todo perfecto.
Suelo ladrar
Pero no cantar.
Soy muy listo
y no me despisto.
No soy molesto.
Estoy muy atento.
Está claro que soy …
el perro donperfecto.
Mar, agua azul
Mar, en ti crece vida ,
en ti crece alimento.
Mar, tú me limpias el cuerpo,
me das de beber.
Mar, yo te cuido como tú me cuidas,
yo te respeto como tú me respetas,
yo te amo como tú me amas.
Mar, sin ti no hay felicidad.
Clara C L
Mi amiga vomitona
Mi amiga está loca
y no quiere trabajar.
Bebía, bebía y bebía
y, se quería atragantar.
Vomitó, se ha manchado
el trabajo
Y no podía trabajar.
José Arsenio P
Mirando a Dios
Era una mariposa
que era muy linda
como una guinda.
Era pequeña
como una hoja
y tan grandosa
coma una osa.
Un día se encontró
una gran flor
y le preguntó:
¿Eres el buen Dios?
Sí, contestó.
El alma se le abrió.
Sara L P
Sueño
Eres lo que un día soñé al despertarme
lo que un día me imaginé.
Lo que siempre he deseado
Eres ese hombre Perfecto,
Al que se le llama príncipe
azul…
Valeria de la R
El árbol se cambia
En primavera
el árbol se alegra.
En verano,
Se carga de frutos el manzano.
En otoño,
El árbol se hace un moño.
En invierno,
el árbol dice que es un frío eterno.
Aduén J. M S
Locura de amor
Amor, amor, hazme un favor, profesor.
Te llevo en un camión lleno de carbón.
Tú serás rica y te comerás algo rico.
¡Era una broma y ahora una coma!
Toma mi Kimono y un nuevo cono
De un helado lleno de nuevos tonos.
Luis R
Estaciones
La primavera es bonita,
el verano es caluroso,
y todos los animales
salta que te salta.
En otoño los árboles
se quedan calvos.
En el invierno
todo se queda
Bbanco.
Eugenia M M
AMOR
Yo te amo con todo mi corazón
no me dejas elección, mi amor,
yo te quiero con mucho amor.
Y te quiero tanto que te doy vida y amor.
Te quiero con mucha pasión
y cuando suena una canción l
ate mi corazón,
con fuerza y emoción.
Yo te amo con todo mi corazón
Y cuando te veo pierdo la razón,
pero no hay mayor ilusión
que sentirte dentro de mi corazón.
Ana S del P
PLANTAS
Floreces cuando quieres,
de color verde,
siempre eres.
Pulgones a veces
te quieren matar,
pero insectos amigos
te defienden sin parar.
¡Qué bonita!
Cuando floreces escupes tinta,
¡Qué bonita!
Tú siempre está limpita, ¡oh planta!, ¡oh plantita!
¡Tú siempre estás tan bonita!
Eduardo P R
LA TIERRA
La Tierra ha dado vida,
vida a muchas cosas,
como plantas, animales o
personas, muchas personas.
La Tierra es redonda,
redonda como un círculo.
Tiene mar azul, tierra marrón
Todo eso es la Tierra redonda.
Sergio del A A
TIERRA
América armada,
con su Norte
y su Sur.
Asia misericordiosa,
azotada por guerras
que el mundo destruyen.
África calurosa,
con desierto
y selva.
Europa gigante,
con varias lenguas
en sus países.
Oceanía enorme,
hecha por islas
en distintos lugares.
Olmo N G G
EDUCAR…
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
…y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.
Gabriel Celaya
Brif, Bruf, Braf
Brif, bruf, braf
Dos niños estaban jugando en un tranquilo patio, a inventarse un idioma especial para poder hablar entre ellos sin que nadie más les entendiera.
_ Brif, braf _ dijo el primero.
_ Braf, brof _ respondió el segundo.
Y soltaron una carcajada.
En un balcón del primer piso había un buen viejecito leyendo el periódico, y asomada a la ventana de enfrente había una viejecita ni buena ni mala.
_ ¡Qué tontos son esos niños! _ dijo la señora.
Pero el buen hombre no estaba de acuerdo:
_ A mí no me lo parecen.
_ No va a decirme que ha entendido lo que han dicho…
_ Pues sí, lo he entendido todo. El primero ha dicho:
“Qué bonito día”. El segundo ha contestado:“Mañana será más bonito todavía”.
La señora hizo una mueca, pero no dijo nada, porque los niños se habían puesto a hablar de nuevo en su idioma.
_ Marasqui, barabasqui, pipirimosqui _ dijo el primero.
_ Bruf, respondió el segundo.
Y de nuevo los dos se pusieron a reír.
_¡No irá a decirme que ahora también los ha entendido…! _ exclamó indignada la viejecita.
_ Pues ahora también lo he entendido todo _ respondió sonriendo el viejecito_. El primero ha dicho:“Qué felices somos por estar en el mundo”. Y el segundo ha contestado:“ El mundo es bellísimo”.
_ Pero ¿acaso es bonito de verdad? _ insistió la viejecita.
_ Brif, bruf, braf _ respondió el viejecito.
Gianni Rodari
¿Sabes quién es Gianni Rodari? Si estás interesado... ¿Cómo obtienes información de este escritor? Si lo haces comunícanoslo y cuentanos cómo te las ingeniaste para saber que... Gianni Rodari es (...)
Dos niños estaban jugando en un tranquilo patio, a inventarse un idioma especial para poder hablar entre ellos sin que nadie más les entendiera.
_ Brif, braf _ dijo el primero.
_ Braf, brof _ respondió el segundo.
Y soltaron una carcajada.
En un balcón del primer piso había un buen viejecito leyendo el periódico, y asomada a la ventana de enfrente había una viejecita ni buena ni mala.
_ ¡Qué tontos son esos niños! _ dijo la señora.
Pero el buen hombre no estaba de acuerdo:
_ A mí no me lo parecen.
_ No va a decirme que ha entendido lo que han dicho…
_ Pues sí, lo he entendido todo. El primero ha dicho:
“Qué bonito día”. El segundo ha contestado:“Mañana será más bonito todavía”.
La señora hizo una mueca, pero no dijo nada, porque los niños se habían puesto a hablar de nuevo en su idioma.
_ Marasqui, barabasqui, pipirimosqui _ dijo el primero.
_ Bruf, respondió el segundo.
Y de nuevo los dos se pusieron a reír.
_¡No irá a decirme que ahora también los ha entendido…! _ exclamó indignada la viejecita.
_ Pues ahora también lo he entendido todo _ respondió sonriendo el viejecito_. El primero ha dicho:“Qué felices somos por estar en el mundo”. Y el segundo ha contestado:“ El mundo es bellísimo”.
_ Pero ¿acaso es bonito de verdad? _ insistió la viejecita.
_ Brif, bruf, braf _ respondió el viejecito.
Gianni Rodari
¿Sabes quién es Gianni Rodari? Si estás interesado... ¿Cómo obtienes información de este escritor? Si lo haces comunícanoslo y cuentanos cómo te las ingeniaste para saber que... Gianni Rodari es (...)
Teseo y el Minotauro
Teseo y el Minotauro
Hace miles de años, la isla de Creta era gobernada por un famoso rey llamado Minos. Eran tiempos de prosperidad y riqueza. El poder del soberano se extendía sobre muchas islas del mar Egeo y los demás pueblos sentían un gran respeto por los cretenses.
Minos llevaba ya muchos años en el gobierno cuando recibió la terrible noticia de la muerte de su hijo. Había sido asesinado en
HYPERLINK "http://www.luventicus.org/articulos/03A015/atenas.html"
Atenas
. Su ira no se hizo esperar. Reunió al ejército y declaró la guerra contra los atenienses.
Atenas, en aquel tiempo, era aún una ciudad pequeña y no pudo hacer frente al ejército de Minos. Por eso envió a sus embajadores a convenir la paz con el rey cretense. Minos los recibió y les dijo que aceptaba no destruir Atenas pero que ellos debían cumplir con una condición: enviar a catorce jóvenes, siete varones y siete mujeres, a la isla de Creta, para ser arrojados al Minotauro.
En el palacio de Minos había un inmenso laberinto, con cientos de salas, pasillos y galerías. Era tan grande que si alguien entraba en él jamás encontraba la salida. Dentro del laberinto vivía el Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Cada luna nueva, los cretenses debían internar a un hombre en el laberinto para que el monstruo lo devorara. Si no lo hacían, salía fuera y llenaba la isla de muerte y dolor.
Cuando se enteraron de la condición que ponía Minos, los atenienses se estremecieron. No tenían alternativa. Si se rehusaban, los cretenses destruirían la ciudad y muchos morirían. Mientras todos se lamentaban, el hijo del rey, el valiente Teseo, dio un paso adelante y se ofreció para ser uno de los jóvenes que viajarían a Creta.
El barco que llevaba a los jóvenes atenienses tenía velas negras en señal de luto por el destino oscuro que le esperaba a sus tripulantes. Teseo acordó con su padre, el rey Egeo de Atenas, que, si lograba vencer al Minotauro, izaría velas blancas. De este modo el rey sabría qué suerte había corrido su hijo.
En Creta, los jóvenes estaban alojados en una casa a la espera del día en que el primero de ellos fuera arrojado al Minotauro. Durante esos días, Teseo conoció a Ariadna, la hija mayor de Minos. Ariadna se enamoró de él y decidió ayudarlo a Matar al monstruo y salir del laberinto. Por eso le dio una espada mágica y un ovillo de hilo que debía atar a la entrada y desenrollar por el camino para encontrar luego la salida.
Ariadna le pidió a Teseo que le prometiera que, si lograba matar al Minotauro, la llevaría luego con él a Atenas, ya que el rey jamás le perdonaría haberlo ayudado.
Llegó el día en que el primer ateniense debía ser entregado al Minotauro. Teseo pidió ser él quien marchara hacia el laberinto. Una vez allí, ató una de las puntas del ovillo a una piedra y comenzó a adentrarse lentamente por los pasillos y las galerías. A cada paso aumentaba la oscuridad. El silencio era total hasta que, de pronto, comenzó a escuchar a lo lejos unos resoplidos como de toro. El ruido era cada vez mayor.
Por un momento Teseo sintió deseos de escapar. Pero se sobrepuso al miedo e ingresó a una gran sala. Allí estaba el Minotauro. Era tan terrible y aterrador como jamás lo había imaginado. Sus mugidos llenos de ira eran ensordecedores. Cuando el monstruo se abalanzó sobre Teseo, éste pudo clavarle la espada. El Minotauro se desplomó en el suelo. Teseo lo había vencido.
Cuando Teseo logró reponerse, tomó el ovillo y se dirigió hacia la entrada. Allí lo esperaba Ariadna, quien lo recibió con un abrazo. Al enterarse de la muerte del Minotauro, el rey Minos permitió a los jóvenes atenienses volver a su patria. Antes de que zarparan, Teseo introdujo en secreto a Ariadna en el barco, para cumplir su promesa. A ella se agregó su hermana Fedra, que no quería separarse de su hermana.
El viaje de regreso fue complicado. Una tormenta los arrojó a una isla. En ella se extravió Ariadna y, a pesar de todos los esfuerzos, no pudieron encontrarla. Los atenienses, junto a Fedra, continuaron viaje hacia su ciudad. Cuando Ariadna, que estaba desmayada, se repuso, corrió hacia la costa y gritó con todas sus fuerzas, pero el barco ya estaba muy lejos.
Teseo, contrariado y triste por lo ocurrido con Ariadna, olvidó izar las velas blancas. El rey Egeo iba todos los días a la orilla del mar a ver si ya regresaba la nave. Cuando vio las velas negras pensó que su hijo había muerto. De la tristeza no quiso ya seguir viviendo y se arrojó desde una altura al mar. Teseo fue recibido en Atenas como un héroe. Los atenienses lo proclamaron rey de Atenas y Teseo tomó como esposa a Fedra.
¿Los podrás poner en orden? ADELANTE...
1.
Hace mucho tiempo, en Grecia, vivían grandes héroes. Fabulosas leyendas narran su historia. Aquí tienes la de Teseo.
__.
El rey Egeo ama a una joven que vive lejos de la corte y que espera un hijo suyo. Antes de partir, el rey clava su espada en una pesada piedra y le dice:
“Si nuestro hijo es un muchacho, lo reconoceré gracias a esta espada”.
__.
Meses más tarde, la mujer dio a luz a Teseo. Al cumplir dieciséis años, ella le repite las palabras del rey. Teseo, que es muy fuerte, levanta la roca, arranca la espada y va en busca de su padre. En el camino lucha contra los bandidos.
__.
Cuando Teseo llega a la corte del rey, su padre, todo el mundo conoce sus hazañas. El rey ve la espada y reconoce a su hijo.
Por la noche tiene lugar un gran banquete en honor de Teseo. Pero su padre está triste, porque se avecina una desgracia. Su vecino el rey de Creta tiene en su corte a un horrible monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro: el Minotauro.
__.
Todos los años deben ofrecerse siete muchachas y siete muchachos griegos para que sirvan de alimento al Minotauro, encerrado en un sombrío laberinto del que nadie puede salir. La próxima ofrenda está en marcha.
__.
Teseo es un hombre valiente. Ama con ternura a su padre y decide ayudarlo, yendo a matar a ese horrible monstruo.
Toma el lugar de uno de los jóvenes y sube al barco que zarpa hacia Creta. Al llegar a la isla, Teseo se encuentra con Ariadna, la hija del rey de Creta. Ariadna se enamora inmediatamente de él.
__.
Esa noche ella le da una madeja de hilo y le dice: “Mañana , en el laberinto, ata el extremo del hilo a una columna junto a la puerta y desenrolla la madeja mientras avanzas. Así encontrarás la salida”.
Los jóvenes están aterrorizados. Pero Teseo sigue los consejos de Ariadna y se interna en el laberinto. De pronto, el Minotauro aparece ante él.
__.
Teseo desenvaina la espada mágica rápidamente y se la clava al monstruo en el corazón. Para salir del laberinto, Teseo se orienta siguiendo el hilo que ha dejado a lo largo del camino.
Junto a sus compañeros se reencuentra con Ariadna que los espera fuera. Se celebra una fiesta. Todos se abrazan riendo. Suben al barco y vuelven a Grecia.
Hace miles de años, la isla de Creta era gobernada por un famoso rey llamado Minos. Eran tiempos de prosperidad y riqueza. El poder del soberano se extendía sobre muchas islas del mar Egeo y los demás pueblos sentían un gran respeto por los cretenses.
Minos llevaba ya muchos años en el gobierno cuando recibió la terrible noticia de la muerte de su hijo. Había sido asesinado en
HYPERLINK "http://www.luventicus.org/articulos/03A015/atenas.html"
Atenas
. Su ira no se hizo esperar. Reunió al ejército y declaró la guerra contra los atenienses.
Atenas, en aquel tiempo, era aún una ciudad pequeña y no pudo hacer frente al ejército de Minos. Por eso envió a sus embajadores a convenir la paz con el rey cretense. Minos los recibió y les dijo que aceptaba no destruir Atenas pero que ellos debían cumplir con una condición: enviar a catorce jóvenes, siete varones y siete mujeres, a la isla de Creta, para ser arrojados al Minotauro.
En el palacio de Minos había un inmenso laberinto, con cientos de salas, pasillos y galerías. Era tan grande que si alguien entraba en él jamás encontraba la salida. Dentro del laberinto vivía el Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Cada luna nueva, los cretenses debían internar a un hombre en el laberinto para que el monstruo lo devorara. Si no lo hacían, salía fuera y llenaba la isla de muerte y dolor.
Cuando se enteraron de la condición que ponía Minos, los atenienses se estremecieron. No tenían alternativa. Si se rehusaban, los cretenses destruirían la ciudad y muchos morirían. Mientras todos se lamentaban, el hijo del rey, el valiente Teseo, dio un paso adelante y se ofreció para ser uno de los jóvenes que viajarían a Creta.
El barco que llevaba a los jóvenes atenienses tenía velas negras en señal de luto por el destino oscuro que le esperaba a sus tripulantes. Teseo acordó con su padre, el rey Egeo de Atenas, que, si lograba vencer al Minotauro, izaría velas blancas. De este modo el rey sabría qué suerte había corrido su hijo.
En Creta, los jóvenes estaban alojados en una casa a la espera del día en que el primero de ellos fuera arrojado al Minotauro. Durante esos días, Teseo conoció a Ariadna, la hija mayor de Minos. Ariadna se enamoró de él y decidió ayudarlo a Matar al monstruo y salir del laberinto. Por eso le dio una espada mágica y un ovillo de hilo que debía atar a la entrada y desenrollar por el camino para encontrar luego la salida.
Ariadna le pidió a Teseo que le prometiera que, si lograba matar al Minotauro, la llevaría luego con él a Atenas, ya que el rey jamás le perdonaría haberlo ayudado.
Llegó el día en que el primer ateniense debía ser entregado al Minotauro. Teseo pidió ser él quien marchara hacia el laberinto. Una vez allí, ató una de las puntas del ovillo a una piedra y comenzó a adentrarse lentamente por los pasillos y las galerías. A cada paso aumentaba la oscuridad. El silencio era total hasta que, de pronto, comenzó a escuchar a lo lejos unos resoplidos como de toro. El ruido era cada vez mayor.
Por un momento Teseo sintió deseos de escapar. Pero se sobrepuso al miedo e ingresó a una gran sala. Allí estaba el Minotauro. Era tan terrible y aterrador como jamás lo había imaginado. Sus mugidos llenos de ira eran ensordecedores. Cuando el monstruo se abalanzó sobre Teseo, éste pudo clavarle la espada. El Minotauro se desplomó en el suelo. Teseo lo había vencido.
Cuando Teseo logró reponerse, tomó el ovillo y se dirigió hacia la entrada. Allí lo esperaba Ariadna, quien lo recibió con un abrazo. Al enterarse de la muerte del Minotauro, el rey Minos permitió a los jóvenes atenienses volver a su patria. Antes de que zarparan, Teseo introdujo en secreto a Ariadna en el barco, para cumplir su promesa. A ella se agregó su hermana Fedra, que no quería separarse de su hermana.
El viaje de regreso fue complicado. Una tormenta los arrojó a una isla. En ella se extravió Ariadna y, a pesar de todos los esfuerzos, no pudieron encontrarla. Los atenienses, junto a Fedra, continuaron viaje hacia su ciudad. Cuando Ariadna, que estaba desmayada, se repuso, corrió hacia la costa y gritó con todas sus fuerzas, pero el barco ya estaba muy lejos.
Teseo, contrariado y triste por lo ocurrido con Ariadna, olvidó izar las velas blancas. El rey Egeo iba todos los días a la orilla del mar a ver si ya regresaba la nave. Cuando vio las velas negras pensó que su hijo había muerto. De la tristeza no quiso ya seguir viviendo y se arrojó desde una altura al mar. Teseo fue recibido en Atenas como un héroe. Los atenienses lo proclamaron rey de Atenas y Teseo tomó como esposa a Fedra.
¿Los podrás poner en orden? ADELANTE...
1.
Hace mucho tiempo, en Grecia, vivían grandes héroes. Fabulosas leyendas narran su historia. Aquí tienes la de Teseo.
__.
El rey Egeo ama a una joven que vive lejos de la corte y que espera un hijo suyo. Antes de partir, el rey clava su espada en una pesada piedra y le dice:
“Si nuestro hijo es un muchacho, lo reconoceré gracias a esta espada”.
__.
Meses más tarde, la mujer dio a luz a Teseo. Al cumplir dieciséis años, ella le repite las palabras del rey. Teseo, que es muy fuerte, levanta la roca, arranca la espada y va en busca de su padre. En el camino lucha contra los bandidos.
__.
Cuando Teseo llega a la corte del rey, su padre, todo el mundo conoce sus hazañas. El rey ve la espada y reconoce a su hijo.
Por la noche tiene lugar un gran banquete en honor de Teseo. Pero su padre está triste, porque se avecina una desgracia. Su vecino el rey de Creta tiene en su corte a un horrible monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro: el Minotauro.
__.
Todos los años deben ofrecerse siete muchachas y siete muchachos griegos para que sirvan de alimento al Minotauro, encerrado en un sombrío laberinto del que nadie puede salir. La próxima ofrenda está en marcha.
__.
Teseo es un hombre valiente. Ama con ternura a su padre y decide ayudarlo, yendo a matar a ese horrible monstruo.
Toma el lugar de uno de los jóvenes y sube al barco que zarpa hacia Creta. Al llegar a la isla, Teseo se encuentra con Ariadna, la hija del rey de Creta. Ariadna se enamora inmediatamente de él.
__.
Esa noche ella le da una madeja de hilo y le dice: “Mañana , en el laberinto, ata el extremo del hilo a una columna junto a la puerta y desenrolla la madeja mientras avanzas. Así encontrarás la salida”.
Los jóvenes están aterrorizados. Pero Teseo sigue los consejos de Ariadna y se interna en el laberinto. De pronto, el Minotauro aparece ante él.
__.
Teseo desenvaina la espada mágica rápidamente y se la clava al monstruo en el corazón. Para salir del laberinto, Teseo se orienta siguiendo el hilo que ha dejado a lo largo del camino.
Junto a sus compañeros se reencuentra con Ariadna que los espera fuera. Se celebra una fiesta. Todos se abrazan riendo. Suben al barco y vuelven a Grecia.
La flor más grande del mundo
Este video, es un corto realizado por un equipo de canarios sobre el cuento La flor más grande del mundo.
http://www.youtube.com/watch?v=FxZdlV6W4V4
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viernes, 19 de marzo de 2010
Distintos tonos de blanco.
Cuando éramos pequeños en Escaleritas, dibujábamos en la carretera. No había peligro. No pasaban coches. Dibujábamos, jugábamos...
DISTINTOS TONOS DE BLANCO
En aquel tiempo amanecía la calle con grandes trazos de blanco: cientos y de todas las formas posibles habían sido dibujados por manos inexpertas. En cada trazo se adivinaba quién lo había dibujado: trazos gruesos, delgados, sin acabar, con el pulso inseguro...; con líneas horizontales, espirales, en zig-zag..., garabatos, puntos...; rayas cortas, y alargadas como el horizonte, curvas que redondean los guas, curvas como ballestas para apuntar hacia el futuro, muñecas conformadas con rasgos de princesas perdidas en su propia desgracia, a las que tarde o temprano rescatarían príncipes a caballo de esos que por casualidad pasan y actúan con besos salvadores y solucionan los problemas y todo vuelve a ser como antes..., como antes..., como antes.
Y los círculos donde bailan los trompos, y los círculos pequeños donde después de ser muerto en el juego no queda más remedio que ir y descansar, esperando la mano amiga o enemiga que pueda salvarlos para volver a la vida del juego, de la calle, como antes, sí.
Y los tejes. Trazados de formas distintas e iguales con rectas que forman rectángulos grandes que una vez divididos puedan dar cabida a una piedra viva, sí, viva, y a un pie que la desplaza suavemente o no, atravesando rayas y números trazados para poder llegar al final y poder repetir de nuevo. Y cuerpos movidos por un solo pie, y risas alrededor y esperas por turnos para volver a empezar. Y llamadas de las madres y juegos a la vez sin terminar. Y niñas..., niños no.
Niños no. Para ellos sólo trazos de banderas y soldados uniformados de un verde que, por serlo, sólo es producto de la imaginación del que lo traza. ¿Y ayer? Sí, piedras blancas con pelos que se enrevesan en su interior, que riendo tratan de tomar un sorbo de ese aire donde se conforman las líneas y con ellos estar presentes y sonreír y jugar, sí. Y no ser pelo de estopa de esos parecidos a los del estropajo...
Para ellos, rayas hechas con montoncitos de cal, rayas trazadas para vivir la ilusión de ser uno de aquellos... Y trazarlo: un gran rectángulo dividido como aquellos de margarina La Niña que nos servían en la tienda..., perfectos cortes de un cuchillo de ala dulce que ondea sigiloso tras la vida misma: equipos que se enfrentan en los rectángulos, áreas creadas para ser defendidas como los territorios imaginarios defendidos también en sus juegos, y “corners” mal pronunciados, hasta que caen en la cuenta de dónde provienen y se sonríen cuando... Y el tiempo presente los desvela, y a veces, por casualidad, hechos de los que tiene absoluta certeza, se desmoronan y caen , como algunos dicen por su propio peso, y dejan de serlo. Y círculos..., los círculos...
los círculos de distintos tonos de blanco.
DISTINTOS TONOS DE BLANCO
En aquel tiempo amanecía la calle con grandes trazos de blanco: cientos y de todas las formas posibles habían sido dibujados por manos inexpertas. En cada trazo se adivinaba quién lo había dibujado: trazos gruesos, delgados, sin acabar, con el pulso inseguro...; con líneas horizontales, espirales, en zig-zag..., garabatos, puntos...; rayas cortas, y alargadas como el horizonte, curvas que redondean los guas, curvas como ballestas para apuntar hacia el futuro, muñecas conformadas con rasgos de princesas perdidas en su propia desgracia, a las que tarde o temprano rescatarían príncipes a caballo de esos que por casualidad pasan y actúan con besos salvadores y solucionan los problemas y todo vuelve a ser como antes..., como antes..., como antes.
Y los círculos donde bailan los trompos, y los círculos pequeños donde después de ser muerto en el juego no queda más remedio que ir y descansar, esperando la mano amiga o enemiga que pueda salvarlos para volver a la vida del juego, de la calle, como antes, sí.
Y los tejes. Trazados de formas distintas e iguales con rectas que forman rectángulos grandes que una vez divididos puedan dar cabida a una piedra viva, sí, viva, y a un pie que la desplaza suavemente o no, atravesando rayas y números trazados para poder llegar al final y poder repetir de nuevo. Y cuerpos movidos por un solo pie, y risas alrededor y esperas por turnos para volver a empezar. Y llamadas de las madres y juegos a la vez sin terminar. Y niñas..., niños no.
Niños no. Para ellos sólo trazos de banderas y soldados uniformados de un verde que, por serlo, sólo es producto de la imaginación del que lo traza. ¿Y ayer? Sí, piedras blancas con pelos que se enrevesan en su interior, que riendo tratan de tomar un sorbo de ese aire donde se conforman las líneas y con ellos estar presentes y sonreír y jugar, sí. Y no ser pelo de estopa de esos parecidos a los del estropajo...
Para ellos, rayas hechas con montoncitos de cal, rayas trazadas para vivir la ilusión de ser uno de aquellos... Y trazarlo: un gran rectángulo dividido como aquellos de margarina La Niña que nos servían en la tienda..., perfectos cortes de un cuchillo de ala dulce que ondea sigiloso tras la vida misma: equipos que se enfrentan en los rectángulos, áreas creadas para ser defendidas como los territorios imaginarios defendidos también en sus juegos, y “corners” mal pronunciados, hasta que caen en la cuenta de dónde provienen y se sonríen cuando... Y el tiempo presente los desvela, y a veces, por casualidad, hechos de los que tiene absoluta certeza, se desmoronan y caen , como algunos dicen por su propio peso, y dejan de serlo. Y círculos..., los círculos...
los círculos de distintos tonos de blanco.
Si una noche de invierno un viajero.
Si una noche de invierno un viajero
Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero. Relájate. Recógete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en senguida, a los demás: "¡No, no quiero ver la televisión!" Alza la voz, si no te oyen: "¡Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!" Quizás no te han oído, con todo ese estruendo; dilo más fuerte, grita: "¡Estoy empezando a leer la nueva novela de Italo Calvino!" O no lo digas si no quieres; esperemos que te dejen en paz.
Adopta la postura más cómoda: sentado, tumbado, aovillado, acostado. Acostado de espaldas, de costado, boca abajo. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamanca si tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama. También puedes ponerte boca abajo, en postura yoga. Con el libro invertido, claro.
La verdad, no se logra encontrar la postura ideal para leer. Antaño se leía de pie, ante un atril. Se estaba acostumbrado a permanecer en pie. Se descansaba así cuando se estaba cansado de montar a caballo. A caballo de nadie se le ha ocurrido nunca leer; y sin embargo ahora la idea de leer en el arzón, el libro colocado sobre las crines del caballo, acaso colgado de las orejas del caballo mediante una guarnición especial, te parece atrayente. Con los pies en los estribos se debería estar muy cómodo para leer; tener los pies en alto es la primera condición para disfrutar de la lectura.
Bueno, ¿a qué esperas? Extiende las piernas, alarga también los pies sobre un cojín, sobre dos cojines, sobre los brazos del sofá, sobre las orejas del sillón, sobre la mesita de té, sobre el escritorio, sobre el pieno, sobre el globo terráqueo. Quítate los zapatos, primero. Si quieres tener los pies en alto, si no, vuélvetelos a poner. Y ahora no te quedes ahí con los zapatos en una mano y el libro en la otra.
Regula la luz de modo que no te fatigue la vista. Hazlo ahora, porque en cuanto te hayas sumido en la lectura ya no habrá forma de moverte. Haz de modo que la página no quede en sombra, un adensarse de letras negras sobre un fondo gris, uniformes como un tropel de ratones; pero ten cuidado de que no le caiga encima una luz demasiado fuerte y que no se refleje sobre la cruda blancura del papel royendo las sombras de los caracteres como en un mediodía del Sur. Trata de prever ahora todo lo que pueda evitarte interrumpir la lectura. Los cigarrillos al alcance de la mano, si fumas, el cenicero. ¿Qué falta aún? ¿Tienes que hacer pis? Bueno, tú sabrás.
(Así empieza Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino)
Si una noche de invierno un viajero
Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero. Relájate. Recógete. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo en senguida, a los demás: "¡No, no quiero ver la televisión!" Alza la voz, si no te oyen: "¡Estoy leyendo! ¡No quiero que me molesten!" Quizás no te han oído, con todo ese estruendo; dilo más fuerte, grita: "¡Estoy empezando a leer la nueva novela de Italo Calvino!" O no lo digas si no quieres; esperemos que te dejen en paz.
Adopta la postura más cómoda: sentado, tumbado, aovillado, acostado. Acostado de espaldas, de costado, boca abajo. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamanca si tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama. También puedes ponerte boca abajo, en postura yoga. Con el libro invertido, claro.
La verdad, no se logra encontrar la postura ideal para leer. Antaño se leía de pie, ante un atril. Se estaba acostumbrado a permanecer en pie. Se descansaba así cuando se estaba cansado de montar a caballo. A caballo de nadie se le ha ocurrido nunca leer; y sin embargo ahora la idea de leer en el arzón, el libro colocado sobre las crines del caballo, acaso colgado de las orejas del caballo mediante una guarnición especial, te parece atrayente. Con los pies en los estribos se debería estar muy cómodo para leer; tener los pies en alto es la primera condición para disfrutar de la lectura.
Bueno, ¿a qué esperas? Extiende las piernas, alarga también los pies sobre un cojín, sobre dos cojines, sobre los brazos del sofá, sobre las orejas del sillón, sobre la mesita de té, sobre el escritorio, sobre el pieno, sobre el globo terráqueo. Quítate los zapatos, primero. Si quieres tener los pies en alto, si no, vuélvetelos a poner. Y ahora no te quedes ahí con los zapatos en una mano y el libro en la otra.
Regula la luz de modo que no te fatigue la vista. Hazlo ahora, porque en cuanto te hayas sumido en la lectura ya no habrá forma de moverte. Haz de modo que la página no quede en sombra, un adensarse de letras negras sobre un fondo gris, uniformes como un tropel de ratones; pero ten cuidado de que no le caiga encima una luz demasiado fuerte y que no se refleje sobre la cruda blancura del papel royendo las sombras de los caracteres como en un mediodía del Sur. Trata de prever ahora todo lo que pueda evitarte interrumpir la lectura. Los cigarrillos al alcance de la mano, si fumas, el cenicero. ¿Qué falta aún? ¿Tienes que hacer pis? Bueno, tú sabrás.
(Así empieza Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino)
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